Dicen que la realidad es considerada tal cuando varias percepciones se ponen de acuerdo en que están captando lo mismo… digámoslo de esta manera… una mujer se considera hermosa cuando varios deseos de diferentes personas confluyen sobre la figura de ella.
Cuando una sonrisa de mujer te eriza la piel… ¿sinceramente tienen importancia los convenios acerca de la belleza estética? Seguramente que no.
Hay un axioma de superficialidad machista que dice que la mujer bella nunca es inteligente, mucho menos sensible o sencilla…
Toda regla tiene sus excepciones… Celeste. Reina de las excepciones…
Todo gesto de sus manos, sus labios al estirar alegrĂas, su mirada tĂmida siempre cerĂşlea bajo la trigal cascada de su cabello, cada palabra que expresa siempre redundante de ternura y generosidad.
Su voz… Simplemente Celeste…
Gracias a Dios la belleza no es un objeto sino un estado, una relaciĂłn entre el sujeto que la construye al percibirla y el punto de inflexiĂłn del espĂritu percibiendo y admirando la inmensidad de la existencia y la creaciĂłn…
Sus pequeños pies siempre aferrando los delirios a la tierra, guardia alta contra toda tentación de frivolidad o estupidez…
Molesta, incĂłmoda con la mirada del deseo del otro, intenta esconder tamaña perla tras caparazones de religiosidad… Nada podrĂa ocultar al universo su brillo… igual lo intenta con tesĂłn.
Simplemente Celeste…
El aire lĂmpido tras la tormenta reluce un cielo profundo de infinitud y cuál soles diminutos las muecas le brillan cuando algĂşn desatino mĂo sorprende su naturaleza ingenua y vivaz. Cuál adicciĂłn su presencia arroja en mi sangre el hervidero de la pasiĂłn en todos los sentidos que en esta palabra puedan caber…
Simplemente Celeste…
Estricta con la verdad.
En mi mundo amanece cuando orienta sus sentidos hacia mĂ y me supone en descuido… con el campo visual, logro percibir como se detiene y allĂ se queda hasta que el más mĂnimo de mis movimientos ahuyenta ese momento… cada latido de su corazĂłn acompaña el son de los sueños, cuál metrĂłnomo de las esperanzas que desnuda su actitud hacia la vida, su servicio, su solidaridad, su desazĂłn al rozar las manos ásperas de la impiedad que azota los niños que su alma se siente destinada a cuidar sin preguntar más que nombres…
Simplemente Celeste…
Conformes estaban mis pasos desganados con solo saberla existente… para mi mundo sobraba con la ensoñación obligada que su sola presencia despierta en cualquier hombre que cruce en sus pasos…
Simplemente Celeste…
Los árboles paseando plácidamente a los lados de un largo camino que parecĂa terminado como esas pequeñas rutas que se desvanecen en una callecita de piedras en un pueblo apenas animado…
Me pregunto cómo, una y otra vez… no puede ser recompensa divina… para un pecador la única recompensa posible es el perdón…
Amanece en un mundo que marchaba al ocaso… y cual brisa húmeda de mar es cada vez que pasa tras de mà y ese perfume casi imperceptible obligadamente me hace inspirar profundamente, ojalá tuviese la lucidez para describirla mejor…
Simplemente Celeste…
Su alma derrocha alegrĂa, simpleza, mesura, gracia, medida, calor, y por sobre todas las cosas una autenticidad que en principio asusta porque uno teme estar siendo visitado por ángeles y quien sabe que noticias han de traer…
A veces la belleza tiene aroma a mujer y nos acompaña con sus pequeños pies… a veces el Cielo nos habla a través del regocijo de todos nuestros sentidos y nos define rumbos que espera que tomemos…
Entonces, si la belleza se pudiera definir a travĂ©s de una mujer, serĂa…
Simplemente Celeste.
