Hoy un ángel visitó mis sueños… perfumó al universo mismo con simpleza, clarificó todos mis pensamientos, sensaciones y deseos…
Los ángeles vienen en nuestra ayuda, cuando el mundo se ha sumido en las tristeza, en el dolor, en la desazón… cuando las piernas desfallecen de hastÃo.. cuando los cielos no se dejan de atormentar… cuando las visiones parece que nos abandonan para ya nunca retornar…
Cuando creemos que el amor sólo es una vieja historia para niños, el Cielo envÃa sus mensajeros para mostrarnos el único, primero y último sentido de la existencia… y bendita sea su increÃble generosidad de elevarnos y envolvernos en ensueños que nos devuelven el latido del alma…
Hoy un ángel visitó mis sueños… y al sentirlos tan agonizantes y sombrÃos, fue su voluntad encender con sus flamas celestes los más bello que aún pudiere soportar este corazón envejecido por el desencanto de los ripios andados y tropezados…
Su mirada verde y luminosa… sus dorados trigales danzando al paso y la brisa… una conversación cuyo único sentido descansare en la conexión de los silencios que deseaban decir… sus acallados discursos de esperanza… distraÃdos… enredados en no poder dejar de ligar el todo y la nada en esa profundidad de las almas observándose una a otra sin pestañeos ni reparos… como si el mundo no existiese, como si nada mas fuere capaz de brillar más allá de esa dÃada irrepetible que cual completud simulare unicidad… perdidos en la creación de un nuevo mundo… ese ángel hermoso, con sus delicadas manos de joven mujer requerirÃa mi ayuda y todo mi ser no dudarÃa un segundo en brindarse por completo en su socorro…
Hoy un ángel visitó mis sueños… vino a expresarme sus sentimientos y pedirme que la acompañe en su misión… y toda la gracia del Cielo adornaban su velo… Desesperé por asistir su contusión… en mi ignorancia buscarÃa un médico… y todo lo que ella desearÃa serÃa esa ingente charla y un beso… el beso que me devolverÃa el alma al cuerpo…
Cual caminantes de la luna, los pasos se nos hicieran tan etéreos, graciosos, sin mochilas sin considerandos externos… con su blanca palidez mostrándome un nuevo mundo, un nuevo sueño… deleitando mis pies en el césped húmedo del amanecer, un nuevo dÃa, una tierra virgen esperándonos… espigadas nubes blancas, araucarias resplandeciendo el Ãmpetu indómito de la vida… allà me quedarÃa por siempre… con el calor propio de la ansiedad de los nuevos comienzos de universos que casi jamás los hombres logramos experimentar… un interminable camino hacia ese horizonte de los dÃas de la buenaventura…
Saborear la belleza, terapia suficiente contra toda incredulidad… Bendito ángel que ha visitado mis sueños, encumbrados labios delgados… agraciado mi ser por el contacto con tanta bondad, con tanta magnificencia, con tremenda energÃa capaz de licuar mis más sólidas rocas de vencida humanidad…
Hoy un ángel visitó mis sueños… y el mundo, el todo y la nada, se tiñeron de Celeste… el más puro celeste del Cielo.




