“(…)la noche se convierte en madrugada de un bello amanecer
el tiempo se convierte en nada por la primera vez
un minuto de silencio son mil años sin lamentos
un minuto serÃa eterno (…)”
Esta no es más que la experiencia subjetiva o intersubjetiva de la belleza.
Ese minuto de silencio donde todo sucede mas allá de toda razón y toda palabra expresable posible…

Por más ficticia que haya sido… quiero decir en el sentido del autoengaño y la estupidez… por ficticia que haya sido, quien no ha vivido la maravilla incomparable de la ilusión, del amor, esa quimera que seguramente haya durado, dÃas, horas o quizás minutos… mas nunca años ni meses…
Ese momento de absurdo donde nuestras falencias ensueñan haber hallado su complemento… y por lo tanto el fin de todo… debe ser por eso que es tan paralizante… ya que hallar la perfección serÃa como culminar todo paso, toda vida, todo deseo…
En cuanto uno logra salir de ese estado hermoso pero cáustico y destructivo se da cuenta cuanta mentira interpuso para hacer posible esa fantasÃa en la que sintió el sabor inconfundible y volátil de la felicidad.
Claramente, el Amor, es otra cosa, porque de ser algo de ese engaño… no habrÃa ninguna esperanza para la Humanidad.
