Los jesuÃtas se negaban a admitir “que los pueblos colocados bajo su dependencia se dieran a nadie en Encomienda” (esclavismo).
Es decir arriesgaban sus propias vidas, en una lucha pacÃfica y silenciosa contra la esclavitud, el abuso, el exterminio, el gran genocidio que en América se dió de manera brutal e infame, sin que los grandes escritores y periodistas del mundo moderno, la recuerden y la rechacen como si lo hacen de continuo con el genocidio nazi a los pueblos judÃos y hungaros de Europa Central. Seguir leyendo »
