Celeste, siempre celeste… nunca deja de deslumbrar su limpidez… Cada paso por cualquier averno en el pasado justifican este sendero angosto de belleza inefable…
Tan de moda hoy hablar de alienÃgenas, que llegaron en tantas ocasiones para salvarnos… dicen que algunos santos eran alienÃgenas… que los ángeles son alienÃgenas…
Por más sonrojos y enojos, Celeste… te cabe la teorÃa perfectamente… firmeza sin perder un ápice de ternura… allà va… completamente despreocupada de la imagen… Mi teorÃa es que ella sabe que su gracia fÃsica no necesita competencia alguna… creo que su falsa humildad esta allà en saber que no necesita cosmética…
Muchos tontos como yo se le acercan a diario… su discurso simplemente te impacta, te lleva a lugares que no esperarÃas jamás… y te olvidás de lo que inicialmente te acercó a esta mujer.
Todos huyen… obviamente… yo me quedé… y ese es mi gran atributo… supongo…
Hay personas que juegan sin quererlo pero sin dudarlo al analista… nunca niegan, nunca asienten, sin embargo… siempre hacen saber con expresiones sutiles, lo que sienten, piensan o creen. La sencillez en estos casos es indispensable. El uso escaso de la lengua, el aprovechamiento exacto de la virtud, el lenguaje de las acciones que sobra a la hora de dilucidar las intenciones.
Pobre Celeste… se molesta cuando escribo sobre ella… y yo aliviano las cosas haciéndole comprender que casi nadie me lee y que en realidad es una necesidad mÃa de escribirle y registrar lo que a su lado se siente…
Pobre en realidad mi mente… que nunca logra acostumbrarse a la beldad silente… Otro Domingo donde el Cielo, nublado, parece Celeste. No me cansa nada de aquello que otrora me aburriese y me volviere indiferente. No me inquieta nada, no me apremia ni me exigen ansiedades, dudas o difidencias… No me altera pensar que viene más allá del presente.
Poco a poco voy creyendo que el amor existe, y quien sabe, quizás algún dÃa… sepa lo que es realmente.
